A finales de 1939, el jefe de pilotos de prueba de la Boeing, el Teniente Eddie Allen y su asistente Hugues iniciaron la transformación (ahora se llama tunning) de un 307 que volaba a las mil maravillas en un mastodóntico animal metálico dispuesto a volar sin interrupción y a todo lujo entre Londres y New Yok. El animalito se llamó Flying Penthouse.
Artistas, deportistas y políticos
disfrutaron de esa maravilla del glamour y el buen gusto (para la época) a 6.000 metros de altura.
En 1970 Ken London, un ingeniero aeronáutico lo descubre abandonado en un hangar
del aeropuerto de Detroit. Se lo compra a la editora de Penthouse y se lo lleva
a Florida. Allí lo transforma en una especie de bote capaz de surcar los mares
a gran velocidad y con una comodidad increíble. El nuevo nombre de la nave:
Londonaire. En 1994 lo compra Dave Drimmer por 3.000 dolares. Estaba muy
deteriorado y prácticamente le era imposible flotar. El Londonaire hacia años
que permanecía inmóvil flotando en el muelle sur de un puerto de segunda.
Drimmer lo recuperó y ahora coge a la
familia de Dave en el paraiso de los yates, en Lauderdale. Ahora se llama Cosmic Muffin















































¿Un 747? creo que es una errata. Se trata de de un 307
Publicado por: Koke | 31 de julio de 2007 en 12:10
En cualquier caso, es impresionante la capacidad de "reciclaje"...
Saludos
Javi
Publicado por: Javier | 31 de julio de 2007 en 15:18
Gracias por la aportación. Me falló el subconsciente. Corregido
Publicado por: Marc | 31 de julio de 2007 en 17:06
pues creo que es muy buen ejemplo de como podemos aprobechar los recursos que de otra manera serian desperdiciados en en su totalidad o reciclados de forma ineficientes,por loque este tipo de acondicionamiento es muy buen visto.
felicitaciones!
Publicado por: buy viagra | 15 de enero de 2010 en 14:23