El título de este post parece una obviedad de tal calibre que suena a broma. La verdad es que no es ninguna broma y lo que aparentemente debería de ser una obviedad está viniendo a ser todo lo contrario. España sigue endeudándose sin remedio como si las deudas no se tuvierna que abonar tarde o temprano. En este sentido, esta semana pasada se podían leer dos buenos artículos en Cotizalia. Por un lado uno que hablaba de una opción cada vez más fiable de que España podría ser expulsada del euro a medio plazo escrito por Eduardo Segovia y otro en el que se analizaba la imprevisión del gobierno y su estrategia claramente cortoplacista para salir de la crisis escrito por McCoy. Recomiendo la lectura detenida de los dos y dejadme que anote dos referencias complementarias entre ellos. La primera es de Segovia y la segunda de McCoy pero parecen estar escritas en equipo.
El primero comenta que “según las fuentes citadas, la percepción que se tiene de España en el exterior es de un derrumbe en toda regla de la economía y de un deterioro muy serio de las finanzas públicas. Y lo cierto es que no falta base para esta imagen: el déficit público de nuestro país acabará el año entre el 8,5% y el 9% del PIB según todos los expertos, y la última previsión de Funcas sitúa esta cifra en un aterrador 11,5% para 2010 (…) Y no se trata sólo de la deuda pública. Uno de los representantes del mundo financiero recuerda que la economía española debe en total -sumando la deuda pública y la privada- en torno a un billón de euros en la actualidad, lo cual ya equivale al 100% del PIB. "Si esta cifra sigue creciendo al ritmo actual, los inversores internacionales dejarán de prestar dinero al Estado y a las entidades españolas, o por lo menos lo harán a unos tipos muy superiores a los actuales".
Por otro lado McCoy asegura que “me hace gracia cuando se habla de la capacidad de maniobra de nuestras Cuentas, que se ha dado por medir en términos de deuda sobre PIB, donde nos encontraríamos en mejor posición relativa de nuestro entorno. Bueno, el problema dual de las deudas tiende a ser bastante sencillo, como todos de un modo u otro sufrimos en nuestras carnes a diario. Uno que hay que abonar sus intereses, que tienen esa mala costumbre de presentarse periódicamente. Los pagos por este concepto ya suponen para el Gobierno Central el 2% del PIB nacional. Un peso adicional para la recuperación futura que parece sólo tiene un camino por recorrer: al alza. El otro inconveniente es tan evidente que da vergüenza decirlo: las deudas hay que pagarlas. Y, como han comprobado algunas de las empresas más significativas de este país en los últimos meses, el mercado no siempre está ahí para acudir en tu auxilio. O a los precios que a ti te interesaría. Y menos aún si tu situación fiscal no hace sino deteriorarse. De ser así, y de no producirse a tiempo el nuevo milagro económico que España necesita para corregir este desequilibrio de modo natural, masivas subidas de impuestos parecen inevitables”
Pues eso, que a veces, cuando otros lo dicen bien, no es necesario volverlo a decir.

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