Durante la última tertulia “La Plaza” en Onda Cero Catalunya donde cada semana intervengo para analizar la actualidad económica hice referencia a la quiebra del último bastión de nuestra economía. Hable del turismo y de la pérdida, por primera vez en su historia, de clientes. Cerca de un millón de turistas dejaron de venir a España durante el pasado año. Durante el debate advertí que se debe reformar el modelo turístico de este país pues el actual empieza a dar muestras de cansancio y desgaste.
La economía española tiene todos sus patrones de crecimiento en fallida técnica. Los motores inmobiliarios se pararon hace tiempo, los industriales nunca fueron creíbles, la exportación se ha deteriorado y el aumento de parados demuestra que los servicios ya no dan servicio. Ahora le toca al turismo. El número de turistas extranjeros descendió en un 2,6% en el 2008. La crisis planetaria ya ha arañado nuestro todopoderoso sector turístico.
Los que prefieren negar la evidencia y mirar hacia otro lado que lo vuelvan a hacer como ya hicieron hace un año. Así nos ha ido. Es cierto que en 2007 se llegaron a cifras nunca antes alcanzadas pero eso no sirve para aceptar el primer descenso bruto de visitantes. Esto sólo ha sido el principio de la que se nos viene encima. Hosteleros, restaurantes y paquetes turísticos van a vivir ahora ya la crisis con todas sus letras. Ahora les toca a ellos, el resto ya está bajo mínimos.
En ese sentido podemos actuar con improvisación a base de descuentos de todo tipo y en regalar pelotas de plástico hinchables, en lugar de afrontar una primera reforma del modelo y sus opciones a corto plazo y otra a medio. En primer lugar el sector no debe centrarse en mantener números inasumibles en época de crisis internacional y cambiar el interés por incrementar el volumen de ingresos. Se debe buscar un turista de mayor poder adquisitivo fomentando una oferta en constante promoción internacional. Otros mecanismos deberán alcanzarse a partir de la creatividad y el talento de aquellos que ofrecen modelos absolutamente innovadores. Las ayudas a los de siempre ahora no sirven, los apoyos a los nuevos emprendedores turísticos son clave. Si no se actúa con estrategia y celeridad, el último de los cimientos en condiciones se hundirá. Sin él nuestra economía entrará en caída libre. ¿Nadie va a hacer nada? ¿Nadie va a aportar alguna idea? ¿Van a reunirse los afectados? A veces dan ganas de llamar al Congreso de los Diputados y preguntar ¿hay alguien ahí?

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