¿Les he hablado alguna vez de los ricos a crédito? Creo que si pero hoy me acordé de esta curiosa especie a medio camino entre el idiota biológico y el miserable arrogante. Paseando anoche por algunas calles de mi nuevo barrio, hice una lista de negocios cerrados, panaderías en traspaso, heladerías heladas y comercios sin comercio. Todo en liquidación, con el tono gris cemento de la carne cuando se muere.
Es la crisis obviamente pero refleja otra cosa mucho más triste. Es el tortazo en la cara de aquellos que aprovechando el caudal de nuevos ricos y ricos a crédito se liaron la manta a la cabeza y decidieron ser un rico más, aunque para ello precisaran de vivir arropados por una póliza de crédito que no pensaban dejar de renovar nunca. Eso no pudo ser y la póliza se murió, y con ella, también se murió la buena vida, y los viajes y ese coche tan grande y ese colegio tan caro y esas cenas repletas de anécdotas de crucero y maquillaje francés. A la mierda todo, a la mierda con sus mentiras y sus tarjetas de crédito sofocadas, a la mierda cada una de las idioteces que hemos tenido que aguantar de aquellos que iban de triunfadores por la Diagonal descapotados, a la mierda con los que en el Daps aseguraban que su última promoción les estaba reportando un beneficio que insultaba a la inteligencia, a la mierda con todo lo dicho y lo escuchado, a la mierda con las niñas guapas que solo gastaban en marcas sin sentido ni orden, a la mierda con los que pensaron que un master es algo inservible pues no te ayuda a enriquecerte rápido, a la mierda con todo y con todos, a la mierda con los que pensaron que sus negocios no requerían esfuerzo, valor y compromiso, a la mierda por los que tuvieron en sus manos la opción de mejorar su entorno y sólo mejoraron su trono, a la mierda con todos y con todo. Y que no piensen ninguno de ellos que esto está acabando porque no, porque esto no ha hecho más que empezar, que se preparen esos charlatanes de mesita de bar, esos patéticos singulares y bovinos intelectuales de cafetín porque ahora es cuando empieza lo bueno. Bienvenidos a la mayor montaña de estiércol que sus señorías, nuevos ricos, ricos paletos y ricos de visa oro colapsada, hayan visto jamás. Felicidades porque van a ser ustedes los primeros, los primeros en oler a mil diablos. No duerman tranquilos, no lo hagan, se acabó, a partir de ahora sus acomodadas vidas se convertirán en un infierno. Pasará por sus malas cabezas, por la imprevisión y por la codicia del estúpido, del que cree que podía triunfar en la vida con poco esfuerzo y a costa de la bondad de los demás. Se les llenaba la boca de palabrería de enjuague bucal y ahora no saben identificar de donde vienen las hostias. Lo siento, pero ahora es tiempo de ideas, de talento, de reconversión del conocimiento y en ese escenario no hay sitio para los patanes.

blog en castellano
bloc en català
contact email







