Hoy todo el mundo habla del paro. Aquí ya lo hicimos ayer. Por eso hoy me gustaría cambiar de tema y pasar a desenredar minimamente eso que los analistas políticos han creído descubrir en la Convención Demócrata de Denver. En concreto parece que nadie entiende nada o entiende lo que quiere. Como leo en el blog de Alana Moceri, en el sentido de las interpretaciones parece que son habituales incluso los errores de traducción. Si eso es grave, aun lo es más quedarse en la epidermis del mensaje o en el titular que no aporta nada con respecto a la realidad de los mensajes que de la política americana nos deberían llegar. Después de los retoques de camerino y los focos, debemos buscar algo más que purpurina y globos en la convención demócrata de Denver en la que Barack Obama logró parecer el hombre que América necesita. Algunas frases bien diseñadas y una estrategia definida al detalle convirtieron una proclama en algo más complejo y que se debe leer entre líneas. Al parecer, la prensa y los analistas esperaban un giro a la izquierda por parte del nuevo Mesías del liberalismo (que es como se conoce a la izquierda allí), pero puede ser que no esté tan claro ese viraje en algunos aspectos de compromiso nacional.
Me parece muy bien que los términos ideológicos de clase, los que clasifican la intelectualidad política sean masacrados por el pragmatismo de este hombre y que resulte tremendamente difícil encasillarlo ideológicamente. Cabe destacar que si bien no tiene experiencia de la gestión política, si la tiene en el pensamiento político. Recomiendo la lectura de sus libros. Además, en lo doméstico (en el escenario internacional no detalla), Obama representará la izquierda americana siempre y cuando, como garantiza, lleve a cabo el fortalecimiento del débil movimiento laboral, redistribuya la riqueza nacional de un modo más justo e incorpore al tejido político y social a los inmigrantes.
De giros y de vueltas va la cosa pues para el partido demócrata ese vuelco ideológico debe movilizar a los jóvenes que no fueron a votar en masa en las últimas elecciones. Si estos no votan, si se quedan en casa, Obama pierde.
Por cierto, dejenme una licencia. Permitanme que de una pincelada sobre el doble salto mortal de McCain. Todos sabemos que afronta el difícil juego de equilibrios que supone desmarcarse de las políticas de Bush pero sin dejar de atraer a sus votantes potenciales, de ahí la cosa rara de poner como vicepresidenta posible a una mujer inexperta, desconocida y amante de los animales (muertos) y que recuerda (no sé donde lo he leído) a una bibliotecaria viciosa.

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