Dicen que los catalanes que reivindicamos continuamente que el Estado aumente la inversión en materia de infraestructuras en Catalunya, ejercemos el papel del catalán "emprenyat" (enfadado). La evidencia de esta gráfica que acompaña resulta reveladora. El área metropolitana de Barcelona no ha mejorado su red viaria durante 14 años, el mismo tiempo en el que Madrid ha dispuesto de todo lo necesario para modernizar su red. Otro claro ejemplo de discrecioalidad unionista, por ejemplo, es la gestión del aeropuerto de El Prat. Está gestionado y tutelado por la entidad concertada (AENA) que invierte el 70% de su presupuesto durante 5 años en el aeropuerto de Barajas (es decir la competencia formal del nuestro). Hay más ejemplos pero aquí me detengo, porque lo peor no es que desde Catalunya se perciba esa falta de voluntad inversora en el terriotorio español más próspero y economicamente más competitivo, no, lo peor es que los ministros colaboracionistas de esa injusticia han sido catalanes, durante el gobierno popular y tambien durante el socialista. Por cierto, uno de ellos ahora es el President de la Generalitat.
visto en Carles Puigdemont


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