comentarios en la versión catalana
¿Se imaginan por un momento que los candidatos a dar forma cóncava al sillón de alcalde dijeran algo que no esperamos? ¿Que por un momento escucharan más y hablaran menos? ¿Que dijeran lo que quieren decir y no lo que creen que queremos oír? ¿Se imaginan que no utilizaran palabras vacías? ¿Que perdieran esa particular capacidad de articular diversos discursos simultáneos para públicos también diversos según convenga? ¿Se imaginan que lo prometido fuera deuda? ¿Que no fuéramos electorado sino electores? ¿Se imaginan que Aznar dejara de beber? o ¿que tuviera razón y los 3.699 cadáveres que han sido identificados en las cunetas de las carreteras este año no tuvieran nada que ver con el alcohol?
¿Se imaginan que hubiese elecciones municipales cada año? ¿Se imaginan que bonitas estarían las calles y que bien irían los servicios? ¿Se imaginan que el criterio, la honestidad y la eficiencia fueran las características primordiales de los candidatos? ¿Se imaginan que se cumpliera la ley del tabaco? ¿Se imaginan que Catalunya volviera a ser motor de España? o ¿qué ser catalán fuera motivo de envidia? ¿Se imaginan que Maragall dejara de maragallear y que Montilla dejara de ser un ridículo imitador de Sergi Mas? ¿Se imaginan que la falacia y la manipulación no tuvieran raíces en la política? ¿Se imaginan que las flamantes webs de los alcaldables fueran interactivas y permitieran la crítica y la comunicación bidireccional? ¿Se imaginan que no gana Hereu en Barcelona o Gallardón en Madrid? ¿Se imaginan que para de subir el puto euribor? ¿Se imaginan un mundo sin fachas? ¿Se imaginan…?
¡Despierten! que los fachas seguirán ejercitando la catalanofobia, el euribor seguirá puteando a la gente de bien, Hereu y Gallardón ganarán y, para su desgracia, el primero precisará para ser alcalde a la multimillonaria verde, y el segundo se las apañará solito. Relájense porque la política seguirá siendo territorio de manipulación, Montilla seguirá avergonzando al catalán medio, Maragall seguirá maragalleando hasta que le den una cátedra en Tombuctú, Catalunya seguirá perdiendo peso, continuará apagándose poco a poco, las deudas no se pagarán por mucho que fueran promesas y, visto lo visto, esos políticos tan “modernos” seguirán sin tener ni idea de que es eso de la democracia participativa y el control político ejercido desde la calle cada día.
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